3 de noviembre de 2002

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Lo que queda de Grozni

En 1994 , el presidente ruso Boris Yeltsin, aprobó la intervención en la República separatista de Chechenia, con la seguridad de que la operación duraría quince días. Pero el coraje de los chechenos ha hecho que el conflicto se convierta en toda una pesadilla para Moscú.

Vértice/Agencias
vertice@elsalvador.com

En los años de la perestroika la Unión Soviética comienza a derrumbarse como el muro de Berlín. Moscú no reaccionó a la proclamación inicial de independencia chechena en 1991 y esperó tres años para invadir.

Chechenia está ubicada en una zona de gran interés estratégico del Cáucaso y es un pueblo que ha demostrado su valentía desde principios del siglo XIX hasta la actualidad. Un pueblo, que según los expertos, es donde se han registrado las mayores atrocidades y que a pesar de ello sigue demostrando que el Islam es la vida de sus ciudadanos.

En el verano de 1996, una delegación del gobierno ruso viajó a Grozni en reiteradas ocasiones con el fin de negociar la paz.

Finalmente, los separatistas aceptaron congelar su proclamación de soberanía por cinco años y dejar tiempo para buscar una solución definitiva al conflicto. Para entonces, ya habían muerto 5 mil personas.

Un punto estratégico

El Cáucaso constituye una cadena montañosa única en la tierra que divide a Europa de Asia. Los más altos picos de Europa se encuentra allí, en una extensión de 650 millas desde el mar Caspio al Mar Negro.

Los chechenos son un pueblo musulmán descendiente de las tribus caucasianas autónomas que se habían refugiado en las montañas ante la presión de los alanos.

Nómadas, organizados en clases patriarcales, estuvieron sometidos hasta el siglo XVIII, principalmente por los príncipes mongoles y kabardes. Fueron los rusos con quienes se enfrentaron a lo largo de décadas y quienes comenzaron a llamarles “chechenos”.

Mansur Ushurman y el imán Shamil, desde 1834 a 1859, encabezaron la rebelión antirrusa.
Después de la Revolución de Octubre, rusos y ucranianos acudieron a Chechenia, atraídos por los yacimientos petrolíferos de Grozni.

Una sociedad feudal

En ese tiempo, los chechenos constituían una sociedad prácticamente feudal, muy alejada de la modernización económica y social.

Bajo Lenin constituyeron la República Soviética de las Montañas; pero, en 1944, Josef Stalin la suprimió en represalia por su presunta colaboración a los nazis. Unos 400 mil chechenos fueron deportados a Asia Central, y sus recursos se distribuyeron entre los colonos rusos.

A inicios del siglo XXI, Vladimir Putin heredó el conflicto y no piensa en una salida negociada; mucho menos después del secuestro masivo, que ejecutó un comando rebelde en el Teatro Dubrovka de
Moscú la semana pasada.

Putin afirma que ha impartido las “instrucciones pertinentes” al Estado Mayor del ejército para que se ajuste al nuevo reto de la lucha contra el terrorismo y no descarta actuar fuera de sus fronteras, siguiendo así la teoría estadounidense del “ataque preventivo”. “Rusia no negociará con terroristas ni aceptará ningún chantaje”, recalca el jefe ruso.


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