9 de junio de 2002

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REPORTAJE

Asilo a Contralmirante
“Desembarcó” Molina Tamayo

El curriculum del contralmirante venezolano Carlos Molina Tamayo lo presenta como un hombre culto y educado: dice que cursó varias maestrías y post grados, además del dominio de cinco idiomas. Él está muy lejos de la figura del militar al que los salvadoreños estamos acostumbrados. Muchos se preguntan ¿de dónde salió este militar disidente que antes estuvo allegado al mismo Hugo Chávez?

Ana Lidia Rivera
vertice@elsalvador.com

Hace unos días, este singular militar, quien exigió públicamente en abril la renuncia del mandatario venezolano Hugo Chávez, arribó al país en calidad de asilado.
Molina Tamayo, quien hasta hace poco permaneció en la residencia de la Encargada de Negocios de la Embajada de El Salvador en Venezuela, Ana Leonor Palomo, pudo haber enfrentado un proceso judicial por participar en la acción cívico militar que intentó deponer al presidente Hugo Chávez durante los sucesos de abril.
Para algunos oficiales del almirantazgo, así como para sus subalternos, Carlos Molina Tamayo, es un oficial con una excelente hoja de servicios.
Un especialista en armamento y electrónica que egresó de la Academia Naval en 1975, con la mención en Flota, casualmente el mismo año en que lo hizo Hugo Chávez. Este año Molina Tamayo sería ascendido a vicealmirante.

Los problemas

Molina Tamayo se desempeñó en 2001 como director de Armamento Militar de la Fuerza Armada Nacional (DARFA), una dependencia en la que llevó a cabo el proceso de selección del nuevo fusil de asalto calibre 5,56 milímetros que sustituyera el arma oficial del ejército venezolano, el FAL. Es en este punto donde el contralmirante comienza a caer en desgracia dentro de la administración chavista.
Estando en DARFA, Molina Tamayo realizó por dos años el estudio del cambio de fusil para la Fuerza Armada. En ese entonces discrepó con el entonces ministro de defensa, José Vicente Rangel (actual vice-presidente), y el general José Antonio Visconti Osorio sobre la escogencia del modelo.
Estos últimos se inclinaban por el AK-47 de fabricación rusa. Desde entonces se maneja la posibilidad de que el nuevo fusil para la Fuerza Armada no sería el propuesto por el estudio de Molina Tamayo.
En efecto, el contralmirante es retirado de la elaboración del estudio y pasa a ocupar un cargo en otra dependencia militar. En ese entonces, el ministro Rangel viaja a Rusia junto con dos generales, Marín Gómez y Cipriano Martínez Morales.
Asimismo, Molina Tamayo presenta una denuncia por el cambio de fusil y casi de inmediato es relevado de su cargo. Prometen enviarlo a Grecia como embajador. Resignado, va a la Cancillería en diciembre pasado para estudiar el panorama. El trato que recibe en esa oportunidad es despectivo. Se va a su casa y desaparece de la escena hasta en abril último, donde de nuevo surge con sus relucientes condecoraciones sobre el uniforme blanco, provocando con ello un revuelo entre los militares, que lo consideran un oficial de respeto y admiración en la Armada.
La propuesta del cambio de fusil parece que no solo sacrificó a Molina Tamayo, sino a otros oficiales valiosos. Se asegura que el AK-47, en su versión rusa y china, es el mismo que usa principalmente la vecina guerrilla colombiana. Tal es la crisis que generó esta discrepancia que el fusil FAL aún no ha sido cambiado.

La investigación


Durante las 48 horas de gobierno transitorio, el contralmirante Molina Tamayo, se convirtió en Jefe de la Casa Militar del gobierno que encabezó Pedro Carmona Estanga. Una vez restableció el gobierno, la Asamblea Nacional crea una comisión investigadora de los sucesos del 11 de abril. Los principales implicados son interpelados; entre ellos, estaría el contralmirante Molina Tamayo.
La interpelación a Molina Tamayo comenzó pasada las 9:30 de la noche, cuando originalmente estaba pautada para las 2 de la tarde.
Luego de una breve intervención inicial, el contralmirante aclaró que no respondería pregunta alguna que considerara que pudiese afectar el debido proceso. Pero el militar fue más allá y advirtió que si en algún momento se sentía agredido verbalmente “invoco la Constitución, me levanto y me voy”. Cosa que efectivamente ocurrió.
Señaló que la situación actual del país es preocupante por la división social. Para él, ninguno de los dos bandos quiere ceder y si no se toman medidas, vaticinó, se puede desarrollar más violencia en Venezuela.
En sus declaraciones, Molina Tamayo, planteó a la Comisión Investigadora que desconocía por qué fue nombrado Jefe de la Casa Militar de Pedro Carmona Estanga, argumentó que se pudo deber al prestigio del cual goza al interior de la institución. Aclaró que no tuvo nada que ver con la detención y el posterior traslado del presidente Hugo Chávez a un cuartel militar.
También negó haber recibido dinero por su pronunciamiento del 18 de febrero y haberse reunido con funcionarios del Departamento de Estado de los Estados Unidos durante un viaje que realizó a Florida. Aseguró que se trató de un viaje familiar.
No obstante la interpelación concluyó abruptamente. Cerca de la media noche, el diputado oficialista Raúl Esté refirió que estaban perdiendo el tiempo con un “espantapájaros”. Molina Tamayo quien ya había advertido que no aceptaría ningún tipo de agresión verbal, se paró y abandonó el hemiciclo.
¿Golpe o vacío de poder?
En la Venezuela de hoy, uno de los debates más encendidos es el referido a si los acontecimientos de abril son producto de un “golpe de estado” o de un “vacío de poder”.
Molina Tamayo es de los que considera que no existió golpe de estado. Durante la interpelación ante la Comisión Investigadora se defendió ante las acusaciones con el argumento de que “no hubo golpe de Estado, ni rebelión; se llenó un vacío de poder”. Argumento que fue enfatizado por el contralmirante en una comunicación con Vértice, que él no es ni será nunca un militar golpista. Manifestó que es un oficial institucionalista, democrático y que nunca será un golpista, “como lo son los actuales gobernantes de Venezuela”. (Ver recuadro).
Este es el hombre que llegará al país. Un militar culto y educado que se vio involucrado en los acontecimientos que han colocado a su país al borde de un conflicto civil. Será la historia quien lo juzgará y ubicará en la historia reciente de su país como un militar profesional y democrático, defensor de los derechos de pueblo venezolano o como el típico militar golpista responsable de muchas de las asonadas que han ensangrentado al continente americano.

Días aciagos
Palabras de Molina

Fragmentos de pronunciamiento de Molina Tamayo el 18 de abril de 2002.


Carlos Molina Tamayo se convertía así en el tercer militar activo que manifestaba, públicamente, su disidencia con el presidente Hugo Chávez. Luego de eso fue sometido a arresto domiciliar.
“... Manifiesto públicamente mi rechazo a la conducta violatoria de la Constitución de la República de Venezuela por parte del presidente Hugo Chávez y su régimen; mi rechazo al control ejercido por el presidente Chávez sobre el Poder Legislativo y el Poder Judicial; mi rechazo a la permanente actitud del presidente Chávez de dividir al pueblo venezolano...”, expresaba a través de diversos medios de comunicación venezolanos el contralmirante Molina Tamayo, el 18 de febrero, siete días después de los sucesos que obligaron a Hugo Chávez a abandonar el poder por 48 horas en medio de una situación confusa.

Fragmentos de interpelación al contralmirante Molina Tamayo, 2 de mayo

“...Manifesté públicamente que las Fuerzas Armadas Venezolanas, a mi sentir, no son unas Fuerzas Armadas que quieren una salida de fuerza sino una salida democrática (...) Me sigo considerando un ciudadano venezolano y Almirante activo de la Armada Venezolana, heredero de las tradiciones y honor Naval de quienes combatieron en la batalla Naval del Lago de Maracaibo, consolidando de manera definitiva la independencia de Venezuela”.

Fragmentos de la comunicación sostenida entre Vértice y el contralmirante Carlos Molina Tamayo, 5 de junio.

P/cuál fue su primera reacción al conocer la respuesta positiva del gobierno salvadoreño?
(Responde un familiar del Almirante Molina Tamayo):
“Teniendo fe de antemano en un país democrático como El Salvador, su reacción fue muy entusiasta y positiva por la decisión soberana y ajustada a derecho internacional tomada por el gobierno salvadoreño, y lamentando que deberá dejar su país por razones de fuerza mayor, ya que en la Venezuela de hoy, con la democracia disfrazada reinante, no existe estado de derecho y se viola constantemente la Constitución y los derechos humanos. Asimismo manifiesta que es un oficial institucionalista, democrático y nunca será un
golpista, como lo son los actuales gobernantes de Venezuela”.

 


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