Jueves 18 de noviembre


Para la Casa Blanca, la Inicativa es la prioridad número uno
Empujón de Clinton a la ICC

A las reformas de la ICC sólo les queda un día en el Congreso, para ser aprobadas o postergar su estudio para el próximo año. El Presidente Clinton ha enviado a tres emisarios al Congreso, con la misión de que senadores y representantes logren acuerdos

Guadalupe Trigueros
El Diario de Hoy

Tres funcionarios de confianza de la Casa Blanca han llegado al Congreso con una misión única: lograr que senadores y representantes se pongan de acuerdo en las reformas a la Iniciativa de la Cuenca del Caribe (ICC), antes de finalizar esta semana.

El Presidente Bill Clinton les ha indicado encomiablemente lograr ese cometido porque, de lo contrario, él no podría mostrar ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) -el próximo 30 de noviembre- que Estados Unidos está dispuesto a abrir su mercado al mundo. Si ellos fracasan, el principal mandatario del planeta llegará con las manos vacías.

Las enmiendas comerciales a la ICC se estudian en conjunto con reformas similares relacionadas a Africa, desde finales de octubre.

Ante el estancamiento y la cercanía del 30 de noviembre, Clinton seleccionó a su subsecretario de Negociaciones Comerciales Internacionales, Richard Fisher, a Alex Arriaga y a Bori McKey, de la Oficina del Delegado Especial, para que conversen a diario con los "congresistas clave''.

Para el embajador salvadoreño en Washington, René León, dicha intervención será determinante para la ICC. Sin embargo, señaló que las oportunidades para la aprobación de tales reformas son limitadas, por la falta de tiempo. Los congresistas quieren irse de vacaciones mañana.

"El principal enemigo es el tiempo. Lo más probable es que la discusión se retome en enero'', enfatizó el diplomático, quien pese a la desventaja, "no ha dejado en sosiego'' a los congresistas. Todos los días se levanta y su única obsesión es ir al Congreso; lo mismo les está pasando a sus asesores.

Las reformas a la ICC son ansiadas por el sector maquilero salvadoreño, porque las mismas les permitirán exportar su ropa, a Estados Unidos, sin pagar aranceles y, posiblemente, sin cuotas que limiten sus ventas. Una buena noticia al respecto, les haría frotarse las manos y celebrar la navidad con jugosos planes para el 2000.

Sin protocolo

Para aprobar estos beneficios, era necesario que siete senadores se reunieran con un número similar de congresistas de la Cámara de Representantes, pero con las urgentes indicaciones de Clinton, el protocolo del Congreso estadounidense se hace a un lado y las negociaciones son dominadas por el sondeo, el "lobby'' o la presión.

Por ejemplo, ayer por la tarde estaba planeada una reunión entre el senador Lott, líder de los republicanos, y el presidente del comité de medios y arbítrios, Bill Archer, de la Cámara de Representantes, para buscar una versión satisfactoria sobre la ICC y el resto de enmiendas comerciales de Africa, con tal de someterlas a una aprobación definitiva.

Otro ejemplo: la embajada salvadoreña en Washington, junto a sus similares centroamericanas, hacen gestiones con testileros e hilanderías estadounidenses, para que apoyen la aprobación inmediata de la ICC, debido a que la misma les beneficiaría. Las maquilas centroamericanas compran telas elaboradas en sus centros de producción.

Opciones

A nivel del Congreso, la embajada salvadoreña ha propuesto tres opciones en las enmiendas a la ICC:

a) Que goce de tratamiento NAFTA o libre comercio, la ropa centroamericana fabricada con tela nacional, hecha con hilo local y estadounidense.

b) Que no pague arancel ni cumpla cuota la ropa fabricada con tela regional, elaborada con hilo de Estados Unidos.

Establecer una cláusula que permita exportar, bajo el sistema de cuotas, ropa hecha con tela e hilo centroamericano.

c) Introducir otra cláusula que permita la producción de prendas con tela local, independientemente de que la misma sea hecha con hilo estadounidense o regional, pero tomando en cuenta que dicho hilo debe ser fabricado con algodón crudo, de Estados Unidos.

Las divergencias

Los desacuerdos entre senadores y conferencistas están en los contenidos de cada una de sus propuestas; la del Senado anula los aranceles y cuotas a la ropa hecha con tela e hilo de los Estados Unidos. La de la Cámara de Representantes ofrece lo mismo, pero para las confecciones fabricadas con tela e hilo estadounidense y de Centroamérica.

En esta segunda versión, las reformas a la ICC se complican más, porque incluyen una cuota para las prendas hechas con tela e hilo de otros países que no son Centroamérica ni Estados Unidos.

Pero no todo gira en torno de la ICC, en el Congreso. Tampoco han logrado acuerdos en las reformas comerciales para Africa y, la falta de "humo blanco'' en este proyecto, afecta a la ICC, porque éstal logró entrada al Senado, con el mismo boleto de Africa.

Además, a un día de gozar sus vacaciones, el Congreso se encuentra saturado de trabajo y de otros proyectos presionados por Clinton, comoo el presupuesto del 2000 y el tratado de libertad comercial firmado el lunes, entre Estados Unidos y China.

Las puertas resuenan a cada momento en los pasillos del Congreso. Unos van para la reunión de aprobación del presupuesto, otros para la de la ICC y Africa. El embajador León sigue madrugando y los teléfonos de la embajada salvadoreña no cesan de sonar; se trata de empresarios, senadores y grandes personalidades que piden asesoría sobre la ICC.


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