Lunes 23 de agosto

Alimentos manipulados alteran economías

(EFE).- La manipulación de los alimentos, que ha sumido a EStados Unidos y a Europa en la polémica "transgénica" y la "guerra de las hormonas", está alterando los "genes" de la economía porque supedita a los estudios científicos un negocio que vale miles de millones de dólares.

Washington,

Estados Unidos defenderá su política sobre biotecnología alimentaria en la nueva ronda de negociaciones de la Conferencia Ministerial de Comercio que, como heredera de los acuerdos del GATT, se iniciará el 30 de noviembre en Seattle, en el estado de Washington.

Los alimentos transgénicos son nuevas variedades de vegetales, en su mayoría cereales (aunque también existen animales), a los que se incorporan genes procedentes de otras plantas con el fin de aumentar su resistencia a los pesticidas, modificar su maduración o alterar el tamaño del producto.

Según estudios científicos difundidos por organizaciones ecológicas, esas nuevas variedades, en algunos casos, no sólo repelen a los malos insectos sino que matan o apartan a los beneficiosos, pierden sabor y color en aras del tamaño, e hipotecan la salud del ser humano bajo el pretexto de que se pueden duplicar o triplicar las cosechas.

Estados Unidos, que mantiene la consideración de "granero del mundo" en cereales como el maíz, "está perdiendo mucho dinero en esta guerra comercial", señaló a EFE un experto en comercio internacional.

El 60 por ciento del maíz que se mueve en el comercio internacional es estadounidense y la crisis abierta con Europa ha dejado al principal suministrador de grano fuera de las transacciones comerciales con ese continente.

Un informe reciente del diario "The Washington Post" recordaba como la compañía Pioneer Hi-Bread, "tratando de fabricar una soja mejor -con la transferencia de una proteína de la nuez del Brasil- había logrado una mortífera" que podía provocar peligrosas alergias.

El diario recordaba que las estanterías de los supermercados estadounidenses están repletas de productos con ingredientes genéticamente modificados, desde la coca-cola a las sopas, pasando por pastas, galletas y salsas.

El conflicto de la modificación de los alimentos trasciende las leyes de la economía y ha mezclado en una "coctelera mundial" políticas comerciales, estudios científicos, intereses medioambientales y hábitos de vida.