Lunes 23 de agosto


"Garra y pluma":
Mi amiga Juana, la loca

Un día después de la equivocación de Nostradamus, metí la mano en mi memoria y encontré a Juana. Ella es uno de aquellos dispares personajes, que te restriegan su recuerdo cuando menos lo esperás.

Por Ciro Granados

Mi amiga la loca es una poetisa con rostro de vieja bruja. Cocina pócimas con versos irreverentes que te purgan la conciencia.

Tiene cáncer y un hijo producto de sus amores con un sacerdote, cuyo voto de castidad sucumbió ante el poder de las hormonas.

Ella quería ser monja. Nunca logró los votos, porque no soportó "que le ataran su más sensible apéndice de mujer".

Es de las poetisas que escriben: "quisiera tocarle lo de hombre a Salvador Dalí", o "echarme un pitillo en los brazos de Cortázar".

Juana dice que está loca, pero que su locura no es clínica, sino divina.

Le faltan los cuatro dientes delanteros, porque se los quebró de una trompada el cura que la violó. A pesar del maldito trauma, ella ama a su producto del "pecado" y no detesta al clero.

Loca eterna, inteligente, montaraz, sucedánea e impertérrita ante las piedras sociales.

Locuras como subirse a una estatua de Morazán, y gritar en las ancas metálicas que no, yo de aquí no me bajo, verdad mi general.

Es tan loca que una vez se metió a misa, pachita de guaro al cinto, con la única intención de pedir un aplauso para el cura. Y la feligresía batió palmas.

Tan loca como para llevarme, junto a Federico, otro loco genial, a la casa de un pintor hondureño, sin previo aviso.

Loca, como para pedirnos (al tigre y a mí) los amores en una noche estrellada.

Juana se burla del mundo. Le da risa los poetiqueros, el verso bayunco, la vida y hasta la muerte misma.

No la veo desde hace dos años. No sé si haya muerto. Si acaso ya pasó al otro lado de la moneda, supongo que seguirá con sus locuras... esta vez más divinas.

Todos querían, bien en el fondo, a Juana; pero a la mayoría de sus amigos les daba vergüenza salir con ella. Y no era por su desgarbada figura quincuagenaria. Uno sentía embarazo porque ella no se sonrojaba con enseñar las enjutas tetas a cualquier transeúnte que se le atravesara.

Juana es amiga de cualquiera, porque tiene esa virtud de hacerte sentir como realmente sos. Sin máscaras, ropa ni prejuicios. Así es Juana, la loca, mi amiga.

Comentarios a cirogra@yahoo.com


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