Lunes 23 de agosto


El Salvador, tierra del queso duro-blando

Bienvenido Gobierno de la República

Nadina Rivas de Doñán

E-mail: nyn@telemovil.com

Comentando con varias personas sobre la situación económica y social por la que atraviesa El Salvador, no deja uno de preocuparse al ver tanta turbulencia en el horizonte. Sin embargo, sentándose a analizar un poco la situación, viendo hacia atrás y siendo positivos hacia el futuro, el panorama luce un poco más claro.

Estamos estrenando gobierno, ni siquiera ha cumplido sus 100 días y estamos próximos a otro proceso electoral y algunos "demonios", como dice el Dr. David Escobar Galindo, andan sueltos.

Recordando un poco la época en que asumió la presidencia el Dr. Armando Calderón Sol, se vivió una situación similar a la actual, con paros y violentas demostraciones por parte de los desmovilizados. Veníamos de una guerra y fue, en aquellos momentos, comprensible tener este tipo de expresiones a diario.

Al analizar estos hechos, parece lógico que lo mismo pretendan hacer con el presidente Flores los "diablillos" de uno y otro lado. Obviamente no están contentos y siempre es normal, en la política criolla, el hecho de desestabilizar -a costa de lo que sea- al adversario.

Si bien estas expresiones sociales no pueden considerarse solamente producto de adversarios políticos y, en algunos casos, las demandas pueden considerarse justas, debe buscarse una solución lógica y conveniente a los intereses de la mayoría. El gobierno no debe permitir este tipo de presiones que los salvadoreños ya considerábamos parte de la historia.

Por otro lado, el presidente de la República y su gobierno van llegando y es normal que se estén acomodando en sus puestos.

Me imagino que no es lo mismo ser candidato que estar ocupando la silla más importante de El Salvador. Estar sentado en los problemas es más difícil y requiere mayor concentración que montar un bonito escenario en el campo, con sacos de café, carretas y hablar sobre los planes futuros.

Sigo creyendo que al gobierno debe dársele un compás de espera. Sin embargo, todos estamos ansiosos porque quien debe ser el principal líder de este país, demuestre sus dotes de liderazgo y marque el rumbo a seguir.

Mantenemos grandes expectativas en este gobierno, pero el presidente debe comprender que no es escondiéndose como se resolverán los problemas. Nuestra sociedad es esencialmente presidencialista, y lo que diga o exprese el presidente, pesa. Pesa en el ánimo de la gente, en las decisiones que toman los empresarios, y en todos los sentidos de la vida de la nación.

Es comprensible que él esté buscando una nueva forma de hacer política, puede entenderse que tenga y quiera imprimir su propio estilo de gobernar, pero necesitamos, en estos momentos tan especiales, que esté presente, guíe y demuestre que sabe gerenciar a su país.

Al presidente ya se le observa con mayor regularidad y alivia ver convicción y dureza en lo que expresa, porque debe sentar las bases de "su propio juego" desde el principio.

Sin embargo, sólo aparecer no es suficiente. Tres importantes dirigentes empresariales expresaban recientemente, que saben de la existencia de un Plan Estratégico del Gobierno, pero desconocen en qué consiste exactamente éste.

El gobierno debe informar. Esa es la clave. Debe hacerlo con claridad y seguridad. Debe señalar cuál considera es el mejor camino a seguir en los próximos cinco años, para que la población, los empresarios y todas las fuerzas que mueven a una nación, sepan hacia dónde dirigirse.

Esperamos que este entrenamiento intensivo al que han sometido al gobierno los de APROAS, MOLIS y otros más, lo haga pegar bien los pies sobre la tierra, para que no olvide que está en ese puesto por decisión popular y que se deben buscar las grandes soluciones de largo plazo, tomando en cuenta a todos los salvadoreños, para que en el futuro no enfrentemos algún demagogo y populista que, utilizando las necesidades de la gente, llegue hasta la máxima magistratura.

Gobierno de la República de El Salvador... bienvenido a la tierra del queso duro blando y de la calle 6a. 10a., donde nada de lo vivido anteriormente supera la dura realidad de gobernar.


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