Martes 25 de julio


Un verdadero Palacio

Los trabajos de restauración del Palacio Nacional están muy avanzados. Noventa de los ciento cuatro salones ya fueron reparados por completo y se tienen grandes planes para abrirlo al público

Liz Aguirre
El Diario de Hoy

El Palacio Nacional es una de las esturcturas arquitectónicas más representativas de El Salvador. En su interior se han vivido pasajes de la historia muy importantes para el país, ha sobrevivido terremotos, incendios y otros accidentes. Es un símbolo testimonial y referencial del pasado republicano y el presente democrático de este país. Además, se ha constituído como parte del Patrimonio Histórico y Político de El Salvador.

Debido a la gran importancia de este monumento nacional es que desde 1991 se encuentra en restauración. Según la Arquitecto Gilda de Landaverde, encargada del proyecto, se estudió el edificio por dos años y para 1993 se iniciaron los trabajos. Ella es quien coordina cada una de las actividades que se realiza en el Palacio.

En un principio, el techo era el que necesitaba con urgencia ser reparado. El agua estaba dañando pinturas murales y pisos del interior. "El agua que estuvo aquí interminablemente entrando es lo que dañó más todo el edificio", dice la aquitecto.

Condiciones que tenía el edificio

Después del terremoto de 1986, el Palacio Nacional fue reparado de los daños sufridos. La arquitecto Landaverde explica que el edificio fue "reparado" no "restaurado". "Para tocar un edificio de estos tiene que ser una persona que sepa de restauración", apunta.

En esos años, 1987 y 88, se procedió a hacer trabajos que si bien repararon el edificio, causaron pérdida de murales completos.

"Después de esa reparación ya no les dieron dinero. Menos mal, si no hubieran seguido", destaca Landaverde. Con los trabajos realizados, se terminaron de sacar las últimas oficinas de gobierno que habían quedado en su interior.

Entonces, el edificio quedó casi solo con el archivo general de la nación, que todavía está ahí.

El problema era que con el edificio sin habitar, nadie se preocupaba por su mantenimiento.

Cuando inició CONCULTURA, el proyecto principal que desarrollarían era el rescate del Palacio Nacional. El equipo de restauración comenzó trabajando los techos, incluso antes de terminar el diagnóstico, pues era urgente proteger el interior del edificio.

La segunda etapa fueron las paredes exteriores del palacio. "Aparentemente, el edificio ya pintado y restauradas las paredes de afuera todos creyeron que ya estaba terminado, pero no", apunta la arquitecto. Además, las paredes exteriores estaban agrietadas y es ahí donde pasan las estructuras metálicas que sostienen buena parte del edificio, por eso la urgencia de reparar. "Lo que hicimos fue cubrirlo bien y sellarlo, para que lo de adentro se conservara", apunta Gilda.

Por otra parte, cada vehículo pesado que pasa en las calles laterales al palacio produce un minisismo que con el tiempo va dañando las estructuras del edificio. Por eso se ha pedido que se retire de esas calles el transporte pesado. "Lo que va haciendo es poniendo en deterioro todos los materiales", dice la arquitecto.

Trabajos realizados

Depués de restaurar y reparar el exterior del Palacio Nacional, se procedió a trabajar en el interior del edificio. "Ahorita vamos con noventa salones, pero son 104", asegura la arquitecto. Los salones principales del palacio son el rojo, el amarillo, el azul y el rosado, ubicados en los cuatro puntos cardinales.

Gran parte de los salones del palacio aún conservan la pintura original que se les dio. Bajo muchas capas de pintura, aplicadas a través de los años, se han encontrado murales originales, por lo que se ha tratado de uniformar la pintura nueva con la antigua.

"Primero se limpia químicamente y luego manualmente porque cuando se llega a la capa original ya no se le puede echar cosas químicas porque se arruina", explica Landaverde. Para aplicar la pintura nueva, en la mezcla se trata de que el color sea igual al original y no se cubren las partes originales que están en buenas condiciones. Eso si, se trata de que lo nuevo no se confunda con el original.

Cada salón tiene un mural diferente, un techo diferente e incluso una lámina de diferente tipo. ¿Quién hizo eso?. "Pues en la historia sólo dice un señor Sánchez", dice la arquitecto. Según sus investigaciones, en aquella época había catálogos donde venían los tipos de decoración y al parecer se tomaron de ahí.

Toda la lámina decorada del techo estaba bajo muchas capas de pintura. Estas se retiraron y se comenzó un trabajo de búsqueda de los colores exactos para pintarlos nuevamente. En muchos casos está la pintura original. Otras láminas presentan una técnica de pintura más elaborada.

Pieza por pieza, salón por salón fueron estudiados para saber qué tipo de intervención se le iba a hacer. Por ejemplo, en el Salón Azul se ha restaurado desde los curules de los 30 diputados que lo ocupaban antes, hasta las aplicaciones en yeso de las paredes. El mural que mostraba el escudo de El Salvador, había sido bajado y cortado con sierra, pero fue restaurado y colocado en su lugar nuevamente.

Costos y proyectos

"Hasta ahora van como 20 millones de colones invertidos", afirma la arquitecto de Landaverde. Eso incluye los materiales utilizados, personal técnico, etc.

Según la arquitecto aún faltan dos años para completar la restauración.

Una vez terminado, el palacio se convertirá en un Centro Nacional de Historia, que también albergará el archivo general de la República. "Tendrá centro de documentación y de acopio de historia y a la vez la exposición de la historia", dice Landaverde.

Actualmente, un grupo de historiadores trabaja en diseñar la secuencia histórica que se va a mostrar en el museo.

Esto serviría para que gente que no conoce la historia del país, al entrar al palacio, pueda aprender sobre lo acontecido en El Salvador a través del tiempo.

Dentro de la parte histórica también entrará el edificio del Palacio Nacional, cuándo se construyó, todos sus detalles, los accidentes y por supuesto la restauración.

Además, ya se planea un libro que cuente todo lo que ha implicado la restauración del Palacio Nacional, paso a paso, con láminas, informes, diagnósticos, etc.

Historia del palacio

Durante el gobierno del Capitán General Gerardo Barrios surgió la idea de hacer un Palacio Nacional y se designó el área de su construcción. Los trabajos se realizaron entre 1866 y 1870. Se trataba de un edificio de dos niveles, de mampostería el primero y de madera y lámina el segundo.

El 19 de noviembre de 1889, un incendio redujo a escombros esta primera construcción, perdiéndose además el valioso Archivo Histórico Nacional y muchas obras de arte.

El actual Palacio Nacional fue construido entre 1905 y 1911 y deseñado por José Emilio Alcaine. El edificio ha sido sede todas las oficinas públicas. En un año se armó toda la estructura metálica, que fue traída de Hamburgo en Alemania, por lo que, según la historia, se hizo una gran fiesta en el patio de lo que sería el palacio.

La construcción continuó en los siguientes años y se realizó de ladrillo refractario, que aislaba el calor para evitar que se incendiara otra vez. "Este palacio tenía que ser contra sismos y contra incendios. Entoces le metieron la estructura metálica antisísmica y le metieron las paredes de ladrillo refractario", explica Landaverde.

El costo del edificio en esa época, según la arquitecto Landaverde, fue de un millón de colones; toda la decoración costó dos millones más.

A este palacio no le sucedió ningún accidente hasta el terremoto de 1986, cuando resultó dañado. Eso si, como el edificio albergó oficinas públicas se iba modificando según las necesidades de los que ahí trabajaban.

El objetivo del equipo que trabaja en la restauración es dejar el Palacio Nacional tal y como fue construido en 1911.

Curiosidades del Palacio Nacional

Los nombres de los cuatro salones principales responden únicamente al color del que están pintados. Así, hay azul, rojo, amarillo y rosado.

El verdadero Salón Azul está dentro del Palacio Nacional, pues ahí fue la sede de la Asamblea Legislativa hace muchos años. Cuando la asamblea se mudó a su nuevo edificio, se llevaron el nombre.

Según investigaciones históricas, el Salón Rosado se pintó de ese color en la época del presidente Lemus, pues su esposa, Doña Coralia, quería trabajar y le pidió al presidente que le acondicionara un lugar para hacerlo. Así, se pintó de rosa el salón y además se le pintaron pequeños murales con flores blancas y rosadas.

Cada uno de los salones tiene pintura, murales, pisos y cielos decorados diferentes.

El palacio tiene cuatro tipos diferentes de láminas, porque en la época de la revolución industrial se buscaba la aleación de metal perfecta. Unos hacían aleación con estaño, con plomo, o con aluminio, para ver cuál era la que menos se corroía y la que más duraba. La mayoría venía de Bélgica.

Los vidrios incrustados en algunas de las puertas de los salones principales son de cristal de roca vicelados a mano.

En el Salón Rojo se encuentran las pinturas de los presidentes que tuvieron que ver con el palacio, que también se han restaurado. Por ejemplo, Francisco Morazán, quien siempre abogó por la unión centroamericana. Prueba de ello son las cinco araucarias sembradas en el patio del palacio.

Quien estrenó el Palacio Nacional fue el presidente Manuel Enrique Araujo, a quien asesinaron en un parque y velaron en el mismo palacio.

Aunque Gerardo Barrios ya estaba muerto cuando se construyó el segundo Palacio Nacional su influencia se hizo sentir. Hacia 1905, en pleno auge del café, la Asamblea Legislativa promovió un decreto en el se establecía que por cada quintal de café que se exporte se destinaría un colón para la construcción del nuevo palacio. Y el auge del café se le debe a Gerardo Barrios, pues fue él quien inculcó la siembra del café.


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