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Las luchas de Paula
Cineasta en Nueva York

Paula Heredia, salvadoreña, llegó hace 15 años a Nueva York. En 1996 ganó un premio a la mejor montajista de películas, vive del arte, y lucha por producir una cinta que inaugurará la industria fílmica centroamericana

Francisco Ayala Silva
Washington
Escenarios
El Diario de Hoy
escenarios@elsalvador.com

Paula Heredia ha luchado para hacerse de un nombre entre los grandes en Estados Unidos. Foto: EDH/Claudia Barrientos

Paula Heredia ha luchado para hacerse de un nombre entre los grandes en Estados Unidos.
La cineasta Paula Heredia le dedica mucho tiempo y amor a su trabajo .
Retrato de Clementina Suárez, cuya vida aspira a ser puesta en la cinta por Paula.
El nombre de la salvadoreña Paula Heredia se encuentra en distintas producciones de la cadena HBO. Larry Garvin ha trabajado hombro a hombro en los proyectos de Paula.

Ocho millones de historias tiene Nueva York y Paula Heredia, de 43 años, es historia neoyorquina.
Vive en un edificio de 30 pisos en la isla de Manhattan, donde el precio de la tierra es el segundo más elevado del mundo luego del centro de Tokyo. “En este edificio vivió Mike Tyson”, dice ella “hasta que los inquilinos lo echaron”.

Desde la azotea se ve, a 30 metros, las Naciones Unidas. También el Empire State y el edificio Chrysler, joyas de la arquitectura del siglo XX. Desde aquí ella vio como se desplomaban las Torres del Comercio Mundial en el ataque del 11 de septiembre.
En su apartamento, que es pequeño, Paula, tiene su estación de montaje digital, discos compactos (abundan los boleros), decenas de libros y fotografías, y su hogar. Lo comparte con su esposo, compañero y socio, el argentino Larry Garvin, y un gato.

Paula Heredia es hija del formidable locutor Leonardo Heredia y la escritora Mercedes Suárez, primos hermanos. También es sobrina nieta de la poetisa hondureña Clementina Suárez. Ella quiere filmar la rebelde vida de Clementina y, de paso, crear la industria fílmica centroamericana. Para hacerlo necesita a Rubén Blades, Rita Moreno, Salma Hayek, y un millón y medio de dólares.
Ya casi tiene todo.

Incansables de luchar


¿Cómo consigue tanto una salvadoreña, mientras en El Salvador los artistas sobreviven alejándose del arte?
Lo hace haciendo realidad las películas de otros. Lo hace con su empresa, Mamboretá -mantis religiosa en dialecto de gauchos de la pampa húmeda- que es una labor a cuatro manos con Larry Garvin.

Esa actividad le ha ganado premios. También ha impartido clases en The New School University y en la prestigiosa facultad de cine de la Universidad de Nueva York, la misma escuela que ella, por falta de dinero, nunca pudo terminar. Eso es vivir en Nueva York, donde artistas trabajan como meseros para vivir y crear.

“Los trabajos para otra gente es mi empleo de mesera”, dice Paula. En esos trabajos ella es directora de cine, productora, montajista y consultora creativa. Estos proyectos son paralelos al trabajo de pre-produccion, guión, reparto y financiamiento de “Retratos de Clementina”, un proyecto por el que Paula y Larry luchan desde hace seis años.
Tanta laboriosidad es prodigiosa. El cineasta independiente norteamericano trabaja el 10 por ciento de su vida y el resto es para buscar dinero. Desde la construcción de la Gran Muralla no hay labor más cara que el cine.

Clementina, piedra angular


Para hacer la película sobre Clementina Suárez, Paula Heredia y Larry Garvin han luchado por conseguir ayuda, y la han conseguido. En El Salvador pidieron ayuda a CONCULTURA, y la recibieron en colaboración, “eso es importante”, comenta Larry. Pidieron ayuda al Corporación Salvadoreña de Turismo (CORSATUR), y la recibieron en alojamiento, transportación, y seguridad. “Esa ayuda es dinero que no gastaremos”, dicen Larry y Paula.

El poeta David Escobar Galindo colabora con ellos, familias les ofrecen sus casas para filmar, pintores y escultores se ponen a la orden. Salvadoreños y centroamericanos, hombres y mujeres talentosos, muchos de ellos muy jóvenes, colaboran con el proyecto de hacer esta película, que será la semilla de una industria fílmica en el istmo, cuyo santo patrón es Alejandro Cotto, tesoro viviente de El Salvador.

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¿Quién fue Clementina?

Paula y Larry también buscan ayuda en los Estados Unidos. Enviaron una solicitud a la cadena de cable HBO y esperan recibir un millón de dólares extra para su presupuesto. Sometieron el proyecto al International Film Financial Conference y la película es una de las 60 que serán consideradas para financiamiento. Lo consiguieron compitiendo contra 2 mil proyectos.
Esa tenacidad hace la diferencia entre triunfador y perdedor. “Te dirán no muchas veces, y muchas veces hay que insistir”, dice Larry. Él y su mujer insisten sin parar, porque creen que se puede hacer cosas sin esperar que otros las hagan.
Paula heredó esa terquedad de su tia abuela, Clementina Suárez.

 

 

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