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Varias especies a punto de extinción
Caída de 40% en la pesca

La contaminación, el manejo inadecuado de la pesca y los fenómenos naturales han diezmado a numerosas especies marinas

El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com

Especies de peces en las aguas de los acerrifes de Los Cóbanos, en Sonsonate.
Foto cortesía de Jorge Quezada

La existencia de peces en aguas territoriales salvadoreñas ha disminuido por lo menos un 40% en la última década, según reveló ayer el Centro Nacional para el Desarrollo de la Pesca y la Acuicultura (Cendepesca).

De capturar 20,000 toneladas métricas anuales de diferentes especies piscícolas, el país ha bajado a cerca de 12,000 toneladas, aseguró el director de Cendepesca, Mario Gonzáles.

“Es visible una disminución real en toda Centroamérica”, lamentó Gonzáles.
Sus estadísticas son todavía conservadoras si se comparan con las que maneja la Federación de Asociaciones Cooperativas Pesqueras Artesanales (Facopades). Según el presidente de la Federación, Norberto Romero, la disponibilidad de especies marinas se ha reducido en un 60%.

Pero aunque los números no concuerdan, ambas fuentes coinciden en que los peces ya no abundan tanto como antes. De hecho, Romero señala que algunas especies, como el Mero, la Jibada y el Pargo Guachinango, están a punto de extinguirse.

Los enemigos

Los pescadores, tanto grandes como pequeños, admiten que ellos son responsables de la disminución. Sin embargo, destacan que también hay otras causas más importantes.

Una de ellas es la contaminación de los cuerpos de agua con agroquímicos y otras sustancias nocivas. También influye la destrucción de los manglares, que sirven de hábitat para especies como el camarón.

Por si fuera poco, en los últimos años el país ha sido golpeado por varios fenómenos naturales. En 1997-98 fue “El Niño”, que provocó un calentamiento del mar, con sus consecuentes efectos nocivos sobre la vida.

A finales de ese mismo periodo, la naturaleza hizo sentir su furia, a través de la depresión tropical “Mitch”. Cuando los daños todavía no terminaban de ser reparados, la tierra se sacudió, provocando en los peces lo que los especialistas llaman estrés y ahuyentándolos de aguas salvadoreñas. Los dos terremotos de inicios de 2001 provocaron una sensible reducción en la pesca.

Presentan plan

La pesca y la caza no representan actividades de mucha importancia económica para el país. En 2001 apenas contribuyeron con el 0.3% del PIB. Sin embargo, numerosas familias de escasos recursos viven de los productos del mar.

Cendepesca presentó ayer un plan maestro para desarrollar la pesca artesanal. El plan, diseñado por expertos japoneses en consultas con pescadores de diferentes zonas del país, contiene cuatro elementos.

El primero de ellos consiste en un plan piloto para la construcción de arrecifes artificiales. El objetivo es proveer a los peces de un “hogar” donde puedan reproducirse con mayor facilidad.

González informó que los primeros dos arrecifes ya fueron construidos en Los Blancos (La Paz) y la Barra de Santiago (Sonsonate). En ambos se utilizó material como tubos de cemento, que facilitan la movilización de los peces y crean condiciones adecuadas de apareamiento.

El proyecto tiene previsto construir estructuras similares en La Libertad, El Cordoncillo, San Marcelino y dos más en los lugares donde ya existen.

Relevo generacional

Cendepesca y la Agencia Japonesa de Cooperación Internacional (Jica) también están capacitando a mujeres y jóvenes de diferentes zonas pesqueras del país. La idea es que estas personas retomen la actividad iniciada por sus padres. Pero, además, se les está enseñando maneras de procesar y cocinar los pescados.

Encuestas y degustaciones hechas con anterioridad reflejan que las pupusas de pescado son uno de los platillos más apetecidos.

Los salvadoreños consumimos un promedio de 8 kg por persona al año. La mayor parte de estos productos son capturados por pescadores artesanales. Los barcos medianos y grandes se dedican principalmente a la pesca del camarón para el mercado internacional.

Claves para una recuperación

¿Cómo recuperar la abundancia de peces que hace décadas existió en las costas locales? S
egún el presidente de la Cámara Salvadoreña de la Pesca y Acuicultura (Campac), Mario Sáenz, la solución pasa por al menos tres grandes medidas.

La primera de ellas es el ordenamiento. Es preciso tener un control del atraque y desatraque de las naves de pescadores, tanto grandes como pequeñas. Según Sáenz, esta es la única manera en que se puede verificar si se están aplicando o no prácticas de pesca adecuadas. De lo contrario, corresponde a las autoridades dar las orientaciones respectivas y, en caso de ser necesario, aplicar los correctivos pertinentes.

El presidente de Campac también considera que es muy necesario proteger los recursos pesqueros. Aunque la medida reduce los ingresos del sector, Sáenz admite que en casos extremos es necesario aplicar prohibiciones a la pesca, como la veda del camarón que se impuso este año.

Pero eso no es suficiente. Según el empresario, también se necesita regular la tala de manglares y disminuir drásticamente la contaminación de los cuerpos de agua con detergentes, pesticidas y otros químicos.

“Hay que controlar la extracción a través de vedas y otras medidas restrictivas”
Mario Sáenz
presidente de Campac

“Hay recursos que están a punto de extinguirse, como el Mero, la Jibada y el Pargo Guachinango”
Norberto Romero
presidente de Facopades

“Nuestros datos indican que los volúmenes de producción han caído un 40 por ciento”
Mario González
presidente de Cendepesca

 

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