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Actualidad industrial
El tabú de la flexibilidad laboral

La flexibilidad laboral se ha tornado un tema tabú. No obstante, hay consenso entre el Gobierno y el sector industrial en el sentido de que aplicarla sería lo mejor.

Por Raúl Monge
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com

De ponerse en marcha, las partes admiten que se podrían generar no solamente mejoras a las oportunidades de inversión en el país, sino que se crearían mayores oportunidades salariales.

Desde el punto de vista de varios empresarios consultados, el mecanismo permitiría ajustes y explican que cuando se den ‘shocks’ en la economía, dicha herramienta propiciaría las condiciones a la empresa para acomodarse a las nuevas circunstancias y no que el último recurso sea el cierre de la misma. 

Es interesante ver que al llamado “obrero de cuello azul” (o su equivalente al trabajador de producción) de los Estados Unidos, se le paga por hora trabajada. Es así como ellos y los hermanos salvadoreños residentes allá, llegan a ganar más dinero.

En un sistema flexible de contratación como ése, la empresa puede sobrevivir ante un colapso y se da el caso de que si la empresa no vende, tiene la oportunidad de reducir su personal sin pagar indemnizaciones y mantiene así una buena cantidad de empleos.

Aquí en El Salvador si no hay ventas, el costo de reducir personal es tan oneroso que el empresario termina marchándose del país y perdiéndose todos los puestos de trabajo.

La tendencia del fracaso

Está demostrado que en los países donde hay mayor flexibilidad laboral como Estados Unidos y Chile, hay menores índices de desempleo.

En estos países se les da la oportunidad tanto a la empresa como al trabajador, de moverse fácilmente de un sector a otro, dependiendo de donde existan mejores condiciones económicas. En El Salvador, al contrario, la tendencia es a hacer fracasar a las empresas.

En esos esquemas laborales, cuando las condiciones son adversas, se dispone de mecanismos en donde un juez interviene judicialmente para tratar de rescatar a la empresa, con el fin de que la misma no sea absorbida por sus acreedores.

Es importante aclarar que la flexibilidad laboral no implica despedir gente. No se trata de eso, porque de aplicarse tal política, tendría que ser regulada y en caso de la indemnización, podría sustituirse por un seguro de desempleo.

Hay que recordar que cuando la dolarización era inminente, se habló de que se aplicarían medidas compensatorias para garantizar su éxito y una de ellas, entre las siete que el Gobierno expuso, era la de poner en marcha la flexibilidad laboral.

La misma no se ejecuta, supongo, porque no se han superado los temores aun cuando existe el Consejo Superior del Trabajo como instancia tripartita, establecida legalmente para el diálogo entre empleadores, trabajadores y sector gubernamental. La cuestión es ¿quién comienza el debate?

 

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