Martes 31 de julio de 2001



























Ayude a los niños con insuficiencia renal

En la sala de pediatría cuatro del hospital Bloom se atiende a 31 niños que padecen de insuficiencia renal. La mayoría es de escasos recursos y para continuar con sus tratamientos necesitan la ayuda de personas o empresas.

José Osmín Monge
El Diario de Hoy
Fotos /Maritza Santos

En una de las 16 camas de la sala de pediatría cuatro del hospital Bloom se encuentra -tres veces a la semana-, inmersa en el silencio y en la oscuridad de su ceguera y conectada a un sofisticado aparato de hemodiálisis a la niña Azucena de Jesús Pérez, quien padece de insuficiencia renal crónica.

Azucena, de piel morena y de cuerpo delgado, a sus 15 años no sólo tiene que batallar contra esa cruel enfermedad, sino también contra la diabetes, que le ha arrebatado la capacidad de ver y de escuchar.

Durante el tiempo que recibe el tratamiento, la menor se mantiene postrada en una cama, algunas veces tarareando melodías infantiles y otras durmiendo profundamente. En esos momentos no hay ninguna queja de dolor o malestar, ya que la niña se ha adaptado al tratamiento, que comenzó en 1998, cuando le fue detectada la enfermedad.

"Mi niña ha pasado momentos muy difíciles. A ella también la han operado de apendicitis y le han extraído quistes de los ovarios. Es un milagro que Dios me la siga prestando", expresa sollozando su madre, doña Gregoria del Carmen Pérez.

Aunque la insuficiencia renal puede superarse con un trasplante de riñón, en el caso de Azucena, dicho procedimiento sería bien difícil de realizar, ya que también necesitaría un trasplante de páncreas (que es el órgano donde se origina la diabetes).

Mar de necesidades

El caso de Azucena es sólo un ejemplo de los 31 niños y niñas que padecen de insuficiencia renal crónica y que son atendidos en ese nosocomio. Ellos son sometidos a complicados tratamientos médicos, ya sea de hemodiális o de diálisis peritoneal, procedimiento realizado para corregir el desequilibrio electrolítico de la sangre o eliminar toxinas, fármacos u otros desechos excretados por el riñón.

La mayoría de estos pacientes es de escasos recursos económicos y originaria del interior del país, y muchas veces los padres se ven en apuros para continuar con los tratamientos.

En algunos casos no tienen el dinero suficiente para adquirir algunos medicamentos (aunque la mayoría de las medicinas las proporciona el hospital) o para costearse los frecuentes viajes desde sus lugares de residencia hasta el centro asistencial.

Para obtener fondos, los padres de familia de los niños con insuficiencia renal se han organizado y han creado la Fundación contra la Insuficiencia Renal (FUNCIR), donde se han formado grupos de padres de familia que se encargan de hacer actividades, entre ellas ventas de alimentos (tamales, refrescos, atol).

"La ventas se hacen el el sótano del hospital. Con las ganancias se compran algunos medicamentos y se algunos exámenes que no costea el hospital", manifiesta doña Gregoria.

La doctora Ana Graciela de Coreas, jefa del Servicio de Pediatría Cuatro, expresa que se ha solicitado a la Asociación de Empresarios de Autobuses Salvadoreños (AEAS) pases de cortesía para los niños y sus padres que viajan desde lejos hasta el hospital.

"Sería bueno que los pacientes y sus acompañantes no pagaran los pasajes o que paguen sólo la mitad. Todavía no tenemos la respuesta de AEAS", comenta la doctora de Coreas.

Un nuevo local

Pero las necesidades no sólo están presentes en los padres de los niños atendidos, sino también en el hospital. Una de estas necesidades es la falta de un local más amplio, ya que el actual sólo tiene capacidad para 16 camas.

"El número de pacientes atendidos ha aumentado. El doctor Parada (director del Bloom) ya está enterado del problema y nos ha autorizado que nos traslademos al hospital anexo (ubicado en el Bulevar de los Héroes) con los pacientes a los que se les practica diálisis peritoneal", dice la doctora de Coreas.

Según la pediatra, el local donde se trasladaría este servicio está deteriorado, por lo que es necesaria su reparación. Ahí urge restaurar puertas, ventanas, pisos y paredes; también es necesario instalar lavamanos, desagües y baños.

Es por ello que urge que alguna empresa o persona particular se haga cargo o ayude en la reparación.

La doctora de Coreas manifiesta que al ser reubicados los servicios de diálisis en las instalaciones anexas del hospital, haría falta por lo menos nueve enfermeras más.

"Un señor se ha comprometido a darnos tres plazas de enfermera, pero nos hacen falta otras seis. Quisiera que personas o empresas pagaran las plazas que nos faltan. El Ministerio de Salud ha suspendido el otorgamiento de plazas", comenta la doctora.

Las necesidades de los padres y del hospital son grandes, pero usted puede ayudarles a salir adelante brindándoles su mano amiga.

Si desea ayudar a la Fundación contra la Insuficiencia Renal (FUNCIR) comuníquese al teléfono 282-0932, con la señora Gladis de Meléndez, y si quiere ayudar a restaurar el local o hacerse cargo de las plazas de las enfermeras puede comunicarse al hospital Bloom al teléfono 225-4114.

Un corazón bondadoso

Para seguir adelante con los tratamientos en niños que padecen de insuficiencia renal, en el hospital se venden unos broches con forma de corazón (bañados en oro). Estos broches fueron regalados el año pasado por la señora Julia Moorley, presidenta del organismo "Miss Mundo".

Su precio es de ¢100. Con su compra hará sonreír a todos esos niños que sufren esa enfermedad.





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