Martes 31 de julio de 2001


Madonna hizo vibrar al Madison

En toda la extensión de la palabra, porque el suelo vibraba debido a la emoción de los millares de fans que llenaron el lugar para ver y escuchar a su cantante

Janet Cienfuegos O.
El Diario de Hoy

El Madison Square Garden se comienza a llenar con los fanáticos de la diva del pop, tan controversiales como sus canciones, tan variados como la ciudad donde no se cuela el sol. Ellos con ellos, ellas con ellas y uno que otro desubicado que llega solo o con su pareja heterosexual, algunos vestidos como Madonna, otras vestidas como el esposo de Madonna.

Muchos de sus fans tienen sus 42 años o más, otros son muchísimo más jóvenes y debieron esperar la mitad de su vida para estar en uno de sus conciertos, lo que es igual en todos es la reverencia que le profesan a esta diosa de la música pop.

A pesar de que son cinco los conciertos programados en este lugar, los boletos se terminaron tan pronto como se pusieron a la venta. Algunos han debido mover todas sus influencias para hacerse de uno, otros han tenido que pagar hasta 250 dólares extras para hacerse de uno en una de las filas más alejadas del escenario. Pero no se quejan "Quedamos contentos el vendedor y yo" dice un colombiano que ha aprovechado la visita a su hija que vive en Nueva York para asistir al concierto. Pagó casi 400 dólares por un boleto de 150.

Tal parece que el ritmo de entrada del público ha sido demasiado lento. El concierto, programado para las 8:00 en una sociedad donde normalmente se respetan las horas, comenzará con más de media hora de atraso. Y no es la espera lo que disgusta, si no la desesperación por verla.

Monumental

El escenario montado en el Madison es tan monumental como el mismo recinto donde juegan los Knicks y los Rangers.

Inmensas bocinas, pantallas gigantes e instrumentos, descansan en el centro del escenario. De pronto, las luces a manera de una escena de "Star Wars" se encienden y todo en el escenario comienza a moverse y del piso, aparecen los bailarines. El público, que a estas alturas está desesperado, comienza una gritería de locos, en la que "Madonna, we want you!" es la frase más escuchada.

Son 48 presentaciones mundiales, todas vendidas apenas se anunciaron, la última de ellas tendrá lugar el 14 de septiembre en el Staples Center de Los Angeles. De allí todo será historia.

Los bailarines, que siempre han parecido ser los mejores del mundo, prepararon el ambiente para la llegada de su reina, quien aparece del mismo centro desde una plataforma que se eleva poniendo a la diva frente a la multitud. Madonna aparece vestida con una blusa negra transparente, una falda al estilo escocés y pantalones de cuero bajo ésta, con las notas de "Drowned world", a la que siguió "Impressive instant" en la que hace un simulacro de pelea con sus bailarines.

En la tercera pieza, "Candy perfume girl" Madonna se ha colgado una guitarra eléctrica, el escenario está despejado dejando ver a su poderosa banda de músicos, con quienes inicia el set roquero, en donde las guitarras mandan. Nada en el escenario se queda quieto, la producción es sencillamente al estilo de una de las mejores películas de acción al estilo Steven Spielberg.

El saludo, esperado por todos los presentes, es muy al estilo Madonna con su infaltable "Hijos de p...". La gente está fascinada porque es la misma mujer que esperaban ver, con un hijo y un esposo nuevos, pero la misma irreverente con quien se sienten protegidos.

"Beautiful Stranger" suena más roquera, acompañada de ese cuerpo de bailarines que deja boquiabierto a cualquiera. Y ella no se queda atrás, es toda una maestra a la hora de ponerle baile a sus canciones. Madonna aprovecha cualquier espacio para acercarse al público, como dándole a entender que en ese momento son uno solo con ella.

Con "Paradise (not for me)" llega el cambio de escenario: un árbol construido con hierros aparece, mientras los bailarines, colgados de los pies por cuerdas que salen del techo, se desprenden de unas bolsas en las que estaban introducidos y acompañan con su baile las proyecciones de seis pantallas en video, sin Madonna.

Madonna ha aprovechado el momento para cambiarse la ropa. Ahora aparece con un quimono de inmensas mangas y peluca negra, "Frozen" está acompañada de hermosas coreografías, que no dejan desprender los ojos del escenario.

El momento de llenar el escenario con escenas japonesas llegó. Las inmensas mangas se han ido y la diva queda vestida como verdadera luchadora japonesa, quien simula una pelea, colgada de una cuerda que le permite hacer toda suerte de acrobacias en el escenario. La pieza es acompañada de la proyección de una caricatura japonesa en las pantallas.

Country, por supuesto

Un nuevo cambio de vestuario introduce a la diva a la música country: pantalones, camisa y sombrero vaqueros, botas, guitarra acústica... La guitarra, eléctrica o acústica, aparece muchas veces a lo largo del concierto. Por supuesto que en esta parte, donde aparecen canciones como "Don't tell me" y 'Human nature", hubo baile del bueno, del que enloquece a sus fans.

En este punto, la esposa del cineasta Guy Ritchie y madre de Rocco, presenta una canción, acompañada de su guitarra, "Esta es una canción nueva" dice, e interpreta "The funny song", al estilo country y ataviada con una camiseta sin magas con la bandera de su país. A ésta le sigue "Secret" antes de introducirse en el set de música para "latinos". Suenan las notas de "Don't cry for me Argentina" y mientras todos esperan a que ella salga vestida a lo Evita Perón, tres parejas de bailarines danzan algo que parece tango, aparece ella pero no para cantar el himno de Evita sino "Lo que siente una mujer" y "La isla bonita". En esta última, acompañada de su guitarra y elegantemente vestida de negro, con zapatos de tacón y moño en su cabello rubio, se acomodó con un grupo de "bailaores" flamencos que parodiaban muy bien el espectáculo de Joaquín Cortés de quien ella se ha manifestado admiradora.

La última parte del show, luego de aproximadamente hora y media, le regaló al público "Holiday", con nuevo cambio de vestuario en el que predominaba un abrigo de piel color blanco, un sombrero rojo y dos bailarinas. Esta canción, que conectó el pasado con su presente, pareció ser el éxtasis de la presentación y dejó claro que la gente quiere más de su música anterior aun cuando ella insista en dar poco. Y se terminó... pero sus seguidores no están conformes y piden más. Luego de unos minutos, se encienden de nuevo las luces para dejar sonar las notas de "Music"... y se terminó, pero el público quedó más que satisfecho, porque ha sido una noche única para cada uno de ellos.


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