Martes 31 de julio de 2001


COLUMNA ENFOQUE ESPIRITUAL
DAVID 2 - GOLIAT 0
Por pastor Roberto Bustamante

La historia se repite, sólo que en el plano deportivo. Un pequeño del fútbol mundial, Honduras, venció en la Copa América al poderoso gigante, Brasil, cuatro veces campeón Mundial. La victoria si bien fue sorpresiva, también fue fruto de coraje, estrategia y corazón de los jugadores del vecino país.

Las lecciones que se obtienen de una odisea como ésta son muchas, tanto para los ganadores como para los perdedores y en cuanto a nosotros la épica historia del pequeño pastor y del guerrero gigante nos muestra que donde hay fe lo imposible puede pasar.

El relato genuino

Narra la Biblia en el primer libro de Samuel, capítulo 17, que estaban en pie de guerra los ejércitos de Israel y de Filistea. Como era costumbre en aquellos días, el campeón de un ejército podía retar al otro. En este caso la desventaja física era impresionante: Goliat era un enorme guerrero de 2.70 metros, experto en combate y el más grande de Israel; el rey Saúl no estaba dispuesto a tan desigual lucha, pero sucedió que Dios permitió que un joven

pequeño, pero aguerrido pastor de ovejas llegase al sitio del desafío y al oír que las ofensas de aquel grandulón golpeaban no sólo al orgullo del ejército, sino que ofendían al Dios de Israel, aceptó el desafío.

David lo hizo contra todo pronóstico, incluso desechó las armas convencionales y armado simplemente de una honda con cinco piedras lisas y un celo profundo por Dios, arremetió contra el gigante y lo venció.

GIGANTES DE HOY

El nuevo milenio ha llegado y nos encontramos con inmensos gigantes que nos atemorizan:

La globalización, la sequía, la corrupción, anarquía social, desempleo, violencia, crímenes, dolarización, terremotos, todos éstos sucesos afligen el alma; sin embargo, la vida continúa y como dijo Jesús: "El Reino de los cielos lo arrebatan los osados". Tengamos en mente que a grandes males, grandes respuestas.

David venció a Goliat, no por la pedrada exacta que le envió con su honda, sino porque vio la grandeza de su Dios, David fue inspirado por la fe: "Tú vienes a mí con espada, lanza y jabalina; más yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel; a quién tu has provocado. Y todos los que están aquí reconocerán que El Señor salva sin necesidad de espada ni de lanza. La batalla es del Señor y él los entregará a ustedes en nuestras manos". Primer libro de Samuel, capítulo 17.

¡Animo! Si un puñado de once en un campo deportivo logró una hazaña. Nuestra fe como creyentes en el Dios de David nos puede acarrear toda bendición y victoria.


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