Huevos chimbos son una añadiduraHuevos chimbos son una añadidura

Papel de china y colorantes son los elementos para dar vida a los cascarones de huevo. Para elaborarlos el cuidado es continuo y minuciosoPapel de china y colorantes son los elementos para dar vida a los cascarones de huevo. Para elaborarlos, el cuidado es continuo y minucioso

Petrona Santos, de 65 años, muestra algunos de los cascarones preparados para vender. Ella reside en San Simón, Morazán.Petrona Santos, de 65 años, muestra algunos de los cascarones preparados para vender. Ella reside en San Simón, Morazán.Foto EDH / Sonia BernalFoto EDH / Sonia Bernal

En San Simón, Morazán, "los reventaban en medio de las procesiones", dice Yesenia Monteagudo de Hernández, directora de la casa de la cultura local.

Se refiere a los cascarones pintados de colores y que son conocidos en el folclor popular como huevos chimbos.

Pero no sólo era un artículo usado para travesuras que eran mal vistas por las autoridades religiosas locales.

Detrás de ellos había todo un movimiento económico que generaba ingresos a quienes los elaboraban. Y es algo que mantiene su vigencia.

Según De Hernández, se podían adquirir tres unidades por 25 centavos de colón, equivalentes a unos tres centavos de dólar. Pero con el cambio de moneda y la inflación, el costo unitario en la actualidad es de cinco centavos de dólar.

Son unas 35 personas quienes los elaboran y salen a venderlos en las procesiones o los ofrecen afuera de sus viviendas. Los sansimonenses hacen representaciones de pasajes bíblicos alusivos a la pasión de Cristo.

Los Jueves Santo se escenifica la tentación de Jesús por el diablo. Quien representa a este último, corre por las calles del poblado y lleva consigo huevos chimbos, los cuales revienta a las muchachas que le gustan. También se va a los cantones cercanos y los niños le siguen, con agua, huevos y dulces.

La persona que se disfraza es de la Casa de la Cultura, señala la directora.

Pero ese poblado morazánico no es el único donde se elaboran.

Durante las procesiones de la Semana Santa, en la ciudad de Jucuapa la gente apostada a lo largo del trayecto solía lanzar a confeti y serpentinas al paso de los participantes.

Poco a poco, esa costumbre cesó y se dio paso a los huevos chimbos.

Así evolucionó la usanza en Jucuapa, Usulután, de acuerdo con Patricia Vigil. Ella es directora de la casa de la cultura de Estanzuelas, en el mismo departamento, pero es originaria de aquella población. Y fue de sus abuelos de quienes obtuvo la información.

Vigil afirma que los huevos chimbos son "una añadidura" a las actividades en la Semana Mayor, pero aclara que "se desconoce el origen de esa costumbre".

Cuando se preparan huevos, el cascarón se debe romper por el extremo más fino. Luego, se lavan, secan y almacenan.

En San Simón, la gente prepara el confeti con papel de envoltorios de frituras. También usa papel de china y del metálico que viene en los paquetes de cigarrillos. Los pinta con añilina, los llena de confeti y los tapa con papel de china.

En San Simón, Morazán, "los reventaban en medio de las procesiones", dice Yesenia Monteagudo de Hernández, directora de la casa de la cultura local.

Se refiere a los cascarones pintados de colores y que son conocidos en el folclor popular como huevos chimbos.

Pero no sólo era un artículo usado para travesuras que eran mal vistas por las autoridades religiosas locales.

Detrás de ellos había todo un movimiento económico que generaba ingresos a quienes los elaboraban. Y es algo que mantiene su vigencia.

Según De Hernández, se podían adquirir tres unidades por 25 centavos de colón, equivalentes a unos tres centavos de dólar. Pero con el cambio de moneda y la inflación, el costo unitario en la actualidad es de cinco centavos de dólar.

Son unas 35 personas quienes los elaboran y salen a venderlos en las procesiones o los ofrecen afuera de sus viviendas. Los sansimonenses hacen representaciones de pasajes bíblicos alusivos a la pasión de Cristo.

Los Jueves Santo se escenifica la tentación de Jesús por el diablo. Quien representa a este último, corre por las calles del poblado y lleva consigo huevos chimbos, los cuales revienta a las muchachas que le gustan. También se va a los cantones cercanos y los niños le siguen, con agua, huevos y dulces.

La persona que se disfraza es de la Casa de la Cultura, señala la directora.

Pero ese poblado morazánico no es el único donde se elaboran.

Durante las procesiones de la Semana Santa, en la ciudad de Jucuapa la gente apostada a lo largo del trayecto solía lanzar a confeti y serpentinas al paso de los participantes.

Poco a poco, esa costumbre cesó y se dio paso a los huevos chimbos.

Así evolucionó la usanza en Jucuapa, Usulután, de acuerdo con Patricia Vigil. Ella es directora de la casa de la cultura de Estanzuelas, en el mismo departamento, pero es originaria de aquella población. Y fue de sus abuelos de quienes obtuvo la información.

Vigil afirma que los huevos chimbos son "una añadidura" a las actividades en la Semana Mayor, pero aclara que "se desconoce el origen de esa costumbre".

Cuando se preparan huevos, el cascarón se debe romper por el extremo más fino. Luego, se lavan, secan y almacenan.

En San Simón, la gente prepara el confeti con papel de envoltorios de frituras. También usa papel de china y del metálico que viene en los paquetes de cigarrillos. Los pinta con añilina, los llena de confeti y los tapa con papel de china.

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