Portada principal
 
 

Los 44, una historia de heroísmo
Después de la reconquista heróica, don Antonio Gutiérrez asumió la presidencia del país.

Publicada Domingo 25 de Junio de 2006

Santa Ana
Edwin Linares
El Diario de Hoy

Ilustración Catedral Santa Ana

La madrugada del 29 de abril de 1894 un grupo de 44 hombres reconquistó la ciudad de Santa Ana, que había caído en el autoritarismo de los hermanos Carlos y Antonio Ezeta. Este hecho fue el resultado de la perpetuidad en el poder que quiso instaurar el presidente Rafael Zaldívar tras su primer periodo.

El entonces gobernante fue impuesto por el presidente liberal de Guatemala, Justo Rufino Barrios. Sin embargo, la administración de Zaldívar fue perdiendo el encanto por la ideología liberal, oportunidad que los guatemaltecos quisieron aprovechar al intentar invadir el país.

Todo esto fue el caldo de cultivo para que se produjera la batalla de Chalchuapa, en abril de 1885, donde murió Barrios. Mientras que Zaldívar perdió el poder creyendo que había unido al país por el simple hecho que los salvadoreños le brindaron su apoyo.

Un año más tarde, Francisco Menéndez se convierte en presidente. Así comenzó una etapa de bienestar y progreso para El Salvador.

El dignatario fue el promotor de las escuelas normales en el país y se caracterizó por contribuir con el sector magisterial. Tanto fue valorado su aporte que en su honor se celebra el Día del Maestro, cada 22 de junio, fecha que coincide con el día en que asumió la presidencia.

La traición

Carlos Ezeta era ministro de guerra de la administración de Francisco Menéndez, e hijo adoptivo del gobernante.

Fue el 22 de junio de 1890 cuando Carlos traicionó la confianza de su protector, ayudado por su hermano Antonio que comandaba la tropa de Santa Ana.

La decepción provocó que Menéndez sufriera un sincope cardíaco que lo llevó a la muerte. Así comenzó el período de los hermanos Ezeta.

"Se hacen déspotas, al grado que se decía que había dos gobiernos: el de San Salvador, donde había un cuerpo diplomático y estaba todo el aparato del Estado, y el gobierno de los hermanos caudillos que era muy particular", comenta Gerardo Escalón, ex gobernador político de Santa Ana; quien conoce al pie de la letra la historia de "Los 44".

Los Ezeta tenían en su mente el liberalismo y veían a El Salvador unido a Centro América, por lo que deseaban fortalecer al ejercito con fines integracionistas, relata Escalón.

Descontento

Pero en 1893, los políticos criollos y militares santanecos comenzaron a confabular un golpe de estado contra Los Ezeta. Así llegó la madrugada del 29 de abril de 1894, cuando "Los 44" se tomaron el cuartel de los hermanos, que estaba ubicado donde funcionó el colegio La Asunción.

"Fue una toma heróica", agrega Escalón. Se dice que la guardia que hacía turno esa noche había sido comprada para facilitar el acceso de los patriotas, pero un cambio repentino de guardias frustró los planes. Esta no era la primera ocasión que un grupo de santanecos buscaba derrocar a los hermanos Ezeta.

Ese día cayó una gran tormenta sobre la ciudad, por lo que no llegaron todos los convocados. Sólo se reunieron 44, en las inmediaciones de la barraca Santa Lucía. Eran aproximadamente las dos de la mañana cuando tuvieron que entrar y usar sus armas a sangre y fuego.

Antonio Ezeta no estaba esa noche en el cuartel, sino en una casona contigua. Cuando escuchó la balacera salió con su guardia personal y la policía montada hacía Coatepeque. El general Tomás Regalado, quien encabezaba la revuelta, lo persiguió pero no lo alcanzó.

Inmediatamente Antonio le pone un telegrama a Carlos Ezeta narrándole el acontecimiento. Pero este le reclama de "que como es posible que sólo 44 hombres se tomaran el cuartel". Toda la guarnición y los pertrechos de guerra caen en manos de los sublevados.

Los Ezeta sitian Santa Ana con sus tropas. Sin embargo esto no impidió que el pueblo se uniera a sus patriotas y la revolución de "Los 44" triunfa el 3 mayo de 1894. Así se restituye la democracia para los santanecos y se retoma el uso de la constitución vigente, que data de 1886 y que dura hasta 1950.

"En ese sentido, Santa Ana se gana el titulo de ciudad heróica", puntualiza Escalón. El Estado salvadoreño condecora a "Los 44" con una medalla.

Casi cien años después, la Asamblea Legislativa otorga por un decreto de ley el calificativo oficial a Santa Ana como ciudad heróica, moción que fue apoyada por el ex funcionario e historiador cuando fue diputado suplente, en 1993.

"Después de esa revuelta, viene la época de oro de Santa Ana, que la hizo figurar de entre todos los pueblos de El Salvador", puntualiza.

La herencia arquitectónica del general Regalado quedó plasmada en la promoción de la construcción del teatro santaneco, gracias a los fondos que generó un impuesto al café, y la edificación de la escuela de artes y oficios "José Mariano Méndez", hoy un edificio en ruinas. La tumba del general está en el Cementerio General Santa Isabel.


La cruz que protege a la heroica
Santa Ana es una de las pocas ciudades que aún conservan rasgos del pasado. Su centro histórico está delimitado por cuatro templos católicos que forman a la perfección una cruz.

La catedral y las parroquias El Calvario, El Carmen y San Lorenzo son las cuatro iglesias que forman una cruz al centro de Santa Ana, emblema de la belleza arquitectónica antigua que aún posee la Ciudad Morena.

Esta edificación es producto de la planificación urbanística implementada por los españoles en la época colonial, bajo el concepto religioso que todo se desarrolla a partir de una cruz.

Estas iglesias fueron construidas entre los siglos XIX y XX. Además de formar juntas una cruz, su composición individual posee esta figura, por lo que son consideradas símbolos del cristianismo.

Catedral
Párroco: Luis Ramírez

Su construcción inició en 1906, tiene un estilo neogótico, el interior es una cruz latina de tres naves y el altar mayor es el trono de la Patrona.

Es el templo principal de Santa Ana, una joya arquitectónica orgullo de sus habitantes.

En enero de este año se celebró el centenario de la colocación de la primera piedra de este templo que aún no ha sido inaugurado, ya que la falta de fondos impidió la culminación de la obra.

Los terremotos y el tiempo han deteriorado la iglesia que se encuentra en reconstrucción y aunque el objetivo es terminarla, lo primordial por el momento es su conservación.

San Lorenzo
Párroco: Manuel de Jesús Morales

Ubicada al costado norte de la catedral, es la iglesia más pequeña de las cuatro.

Se inició con su construcción en 1866, terminando sólo el cajón. Su fachada fue levantada hasta 1878 y el 4 de mayo de ese mismo año es puesta al servicio de los fieles.

Fue eregida como parroquia en 1917 cuando estaba a cargo del presbítero don Ruperto Campos.

Su arquitectura presenta una tendencia de estilo neocolonial, pero a diferencia del resto de templos, éste no formaba una cruz en su interior; los terremotos la deterioraron y con la reconstrucción se le dio la forma de esta figura religiosa.

El Calvario
Párroco: Reino de los Ángeles Morán

Se hicieron varios intentos por edificar esta parroquia. El primero en 1824, luego en 1859 y el último fue en 1880, pero los trabajos fueron abandonados y retomados hasta 1882.

Fue fray Felipe de Jesús Moraga con el apoyo de los miembros de la Hermandad de Jesús quienes, a través de la “campaña del centavo” lograron terminarla e inaugurarla el
6 de diciembre de 1885.

Su estilo es neoclásico y forma una cruz griega de una sola nave, los brazos son dos capillas colocadas cerca del altar mayor.

Debido a los terremotos de 2001, más de la mitad del templo se desplomó, por lo que está en proceso de reconstrucción.

El Carmen

Párroco: José María Infanzón
La construcción del templo ubicado al sur de la ciudad inició en 1822, pero se suspendió por falta de fondos, por lo que fue puesta al servicio de la feligresía hasta 1852.

En 1871 es ocupada por los militares, hecho que se repite diez años más tarde.

A partir de 1929 pasa a cargo de los frailes de la orden Dominica, y el 6 de julio de ese mismo año el templo es eregido como parroquia.

La iglesia forma una cruz latina de una sola nave, el altar mayor está elaborado en mármol y la parte posterior es adornada por vitrales que fueron colocados desde los inicios de su construcción.


| Portada | Subir |