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Picasso en el museo de arte

La Suite Vollard de Picasso, considerada como la obra más importante en la historia del grabado, estará expuesta por un mes a partir de hoy, en una de las salas del Museo de Arte de El Salvador.

El Diario de Hoy

Minotauro bebiendo junto a muchacha
(17 mayo 1933)
Pablo Picasso
Agua Fuerte
194 x 168 mms

Esta exposición se presenta gracias al Instituto de Crédito Oficial Español y a la Dirección General de Relaciones Culturales y Científicas del Ministerio de Asuntos Exteriores de España.

Dicha colección fue realizada por el artista malagueño entre septiembre de 1930 y junio de 1936. A los 97 grabados que componían la obra originariamente, se añadieron, en 1937, tres retratos de Ambroise Vollard, el histórico galerista y editor que en 1901 realizó la primera exposición del joven artista español que, con 20 años, ya daba inequívocas muestras de su genialidad. Juntos suman los cien grabados propiedad desde 1991 del Instituto de Crédito Oficial, una de las poquísimas colecciones completas de esta magistral obra.

Dejando al margen los retratos del marchante Vollard, las estampas de la Suite pueden clasificarse en cuatro grupos: El Taller del Escultor, El Minotauro, Rembrandt, La Batalla del Amor.

El trabajo más intenso lo dedicó Picasso a la serie de El Taller del Escultor, 46 grabados de los cien que componen la obra, producto de uno de esos intensos momentos de creación por los que atravesaba.

Aunque el artista trabajó durante casi siete años en la obra, 40 de esos 46 grabados los realizó en solo tres meses, entre marzo y mayo de 1933. Esas estampas sobre el mundo de la creación, la atmósfera y las tensiones entre el modelo de la obra que laten en El Taller del Escultor, tienen además un interés añadido, son consecuencia de la obra escultórica desarrollada por Picasso a finales de los años 20 y principios de los 30. Esas esculturas causaron una gran polémica, algunos críticos y artistas creyeron ver en ellas y en su “recuperación” del mundo clásico, una especie de traición a la vanguardia artística que Picasso había apadrinado desde principios de siglo.

El trabajo iniciado en las esculturas se prolonga en parte de esta Suite Vollard, y son justamente las estampas de El Taller del Escultor las que dieron pie a esa pregunta, malévola según Breton, que los especialistas se hicieron sobre la renuncia de Picasso y su regreso al “orden”. Sorprendidos por la aparente subversión que el artista malagueño hacía de sus viejos valores.

La ansiedad, la melancolía, el erotismo y la investigación de la forma que se observa en los cien grabados de la Suite Vollard, tienen mucho que ver con el momento que vivía Picasso durante los años que ocupó en la realización de la obra.

Picasso había cumplido 50 años en 1931, medio siglo, una edad considerable para un hombre de su tiempo. Es la época de su ruptura matrimonial con Olga Koklova, de su relación con Marie Therése Walter, una mujer menor de edad con la que tuvo su hija Maya, y de su nueva y conflictiva unión con Dora Maar.

Pero es además el tiempo de la guerra de España, que tanto afectó al artista. En algunos de los grabados que componen la Suite Vollard se pueden observar clarísimos antecedentes de lo que sería la obra clave de Pablo Ruiz Picasso: “El Guernica”. Las técnicas utilizadas en esta colección fueron: la punta seca, el buril, el agua fuerte y el agua tinta.

 

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